Encuentro con María Elena Neira Segundo, Masona y Pintora
- Matéo Simoita
- hace 7 días
- 8 Min. de lectura
Actualizado: hace 6 días

El azar de los encuentros me llevó a conocer a María Elena Neira Segundo, masona y pintora. María Elena aceptó hablar de sí misma en una entrevista. Uruguaya, residente en España desde hace unos treinta años, masona desde hace 20 años, María Elena Neira Segundo es una pintora comprometida con la lucha contra la violencia contra las mujeres. Actualmente jubilada, ejerció profesionalmente como cirujana dentista.
Nuestra hermana María Elena aceptó esta entrevista con el fin de compartir con los lectores su experiencia y su visión del mundo.



Sobre la situación mundial
El mundo actual da miedo, con su violencia, su egocentrismo y su futilidad; parece que la masonería es impotente. ¿Cómo explicas esta constatación?
La masonería ha contribuido de manera significativa al avance de la paz en numerosos momentos clave de la historia de la humanidad. Prueba de ello son los muchos Hermanos distinguidos con el Premio Nobel de la Paz. Estos logros han sido posibles gracias a la aplicación de los principios de Libertad, Igualdad y Fraternidad, que impulsaron importantes transformaciones políticas y sociales.Hoy vivimos en un mundo convulso y violento, donde se eliminan derechos y se imponen condiciones injustas. Ante esta realidad, considero fundamental que, en nuestra condición de masones, no renunciemos a nuestro deber de contribuir activamente a la búsqueda de la paz y a la construcción de una sociedad más justa y humana, tan necesaria para el mundo actual.
Sobre lo que quieren las mujeres
Parece que luchas contra la violencia hacia las mujeres; ¿cómo actúas?
Mi labor es de acompañamiento. Comencé hace más de veinte años en el foro “Ellas Denuncian”, bajo una consigna muy clara: anonimato total. Utilizábamos un nick para preservar la identidad de quienes pedían ayuda. Con el tiempo, organizamos exposiciones pictóricas que permitían visibilizar la existencia de una asociación capaz de ofrecer ayuda presencial. Lo fundamental siempre fue la empatía y la voluntad de ayudar. Se trata de una organización de voluntariado, sin ningún tipo de contribución económica.
¿Te has encontrado con situaciones de violencia hacia las mujeres en tu trayectoria masónica?
Afortunadamente, no. En mi experiencia masónica no he encontrado situaciones de violencia hacia las mujeres. Los principios masónicos promueven la igualdad y la fraternidad, aunque no se puede ignorar que, históricamente, fue una organización masculina.
En tu opinión, ¿existe sexismo en las logias?
El tema del sexismo está implícito en el hecho histórico de que las logias fueron, en sus inicios, exclusivamente masculinas. Sin embargo, desde hace más de cien años existen logias mixtas y femeninas. Creo que hoy el desafío es avanzar hacia una verdadera igualdad universal en todas las logias, sin distinciones.
Sobre la masonería
¿Cómo acepta la sociedad uruguaya la masonería?
La sociedad uruguaya, históricamente influenciada por la masonería en su formación y en sus figuras públicas, la percibe con una mezcla de respeto y curiosidad. Se reconoce su papel en la Ilustración y la independencia, aunque también se la asocia a una fraternidad discreta que fomenta el desarrollo personal, dentro de un país cimentado en valores de igualdad y libertad.
¿Cómo vives tu trayectoria masónica hoy en día?
Hoy me encuentro en SUEÑOS, pero son sueños activos y conscientes. Comienzo mis días generalmente al alba, esperando ese instante mágico en el que la luz vence a la oscuridad. Agradezco la posibilidad de un nuevo día y la oportunidad de cumplir mis propósitos. Mantengo correspondencia periódica con mis QQHH de Logia y con otros Hermanos: compañeros de estudios, amigos y familiares que, con el paso de los años, descubrí que también eran QQHH. Esa red fraterna sigue viva y presente.
En tu vida personal, ¿ocultas tu pertenencia a la masonería?
Nunca lo he ocultado, aunque lo vivo con discreción. En mis publicaciones en redes sociales se refleja claramente mi pensamiento. Y, por supuesto, cuando se me pregunta directamente si soy masona, respondo como corresponde: así me reconocen mis queridos hermanos.
¿Te inspira el simbolismo masónico?
Profundamente. El simbolismo masónico me invita, cada día, a construir mi templo interior. A ocupar mi primer pensamiento diario en el intento de ser mejor que ayer, una tarea ardua cuando se aborda con sinceridad y valor. He pintado una obra titulada “Venciendo mi oscuridad”, porque creo firmemente que el trabajo más sagrado es el que realizamos en la soledad de nuestra propia conciencia.
¿Cómo reaccionó tu familia cuando se enteró de que eras masona?
Desde siempre he tenido una curiosidad espiritual muy marcada, por lo que no fue ninguna sorpresa. Es más, cuando fui a llamar a las puertas del templo, desde Lérida hasta Barcelona, mi hermana y una amiga me acompañaron con muchísimo cariño.
La masonería también parece muy dividida, con luchas de influencia; ¿qué propuestas podrías hacer para crear una verdadera fraternidad entre las obediencias masónicas?
Para crear una verdadera fraternidad, mi propuesta es volver a los principios fundamentales de Libertad, Igualdad y Fraternidad, incorporando la Templanza como actitud esencial para respetar sinceramente la diversidad de opiniones.Es necesario fomentar la corrección amorosa, escuchar con humildad al QH. y buscar el consenso desde el respeto mutuo. Potenciar el trabajo moral y ético permitirá superar diferencias y recordar que lo que nos une es mucho más fuerte que aquello que nos separa. Cada día con ilusión , INTENTANDO ser mejor que ayer!

El acceso a las logias está reservado a quienes forman parte de los círculos sociales acomodados y privilegiados; ¿no se puede ser masón y tener un salario modesto?
En este aspecto me considero afortunada, ya que dispongo de QH. de condiciones sociales variadas, lo que enriquece el trabajo masónico y nos permite dar respuestas más ajustadas a la realidad social.Si realmente el acceso a la masonería dependiera de la posición económica, sería necesario revisarlo profundamente, ya que la esencia masónica reside en los valores humanos y morales, no en los privilegios materiales.
¿Es posible imaginar la práctica masónica sin Logia?
Es una pregunta difícil de responder de manera tajante.
Por un lado, comprendo y comparto la idea de que la formación iniciática, el ritual, el trabajo simbólico, el silencio del aprendiz, la vivencia de las alegorías y el ágape fraternal son elementos esenciales que se viven plenamente en Logia. El silencio, en particular, no es solo ausencia de palabra, sino una disciplina interior que se cultiva en el espacio ritual, rodeado de símbolos y de Hermanos. En ese sentido, la Logia parece insustituible.
Sin embargo, mi experiencia personal me sitúa en una zona de reflexión distinta. Desde hace seis años me encuentro “en sueños”, y aun así mi actividad masónica no se ha detenido. Mi formación continúa de manera constante: a través de la lectura, la reflexión diaria, la participación en foros, el intercambio en redes y el diálogo profundo con Hermanos queridos. Cada amanecer, al contemplar cómo la luz vence a la oscuridad, renuevo mi compromiso con el propósito masónico: ser mejor que ayer, trabajar sobre mí misma y vivir conforme a los valores que he abrazado. Hoy, ya jubilada, incluso puedo dedicar más tiempo y mayor intención a ese trabajo interior.
Me encuentro, entonces, ante opiniones encontradas. Por un lado, entiendo que sin Logia, sin ritual y sin ágape no es posible ser Masón. Por otro, la vivencia cotidiana de los valores masónicos, el trabajo interior y la fraternidad sostenida por el intercambio sincero parecen demostrar que la Masonería no se limita únicamente a un espacio físico.
Si lo comparo con otros ámbitos de la vida, vemos cómo hoy existen vínculos profundos que nacen y se sostienen a través de la comunicación digital: personas que se conocen por internet, que dialogan, se acompañan y llegan incluso a amarse sin haberse visto físicamente. Salvando las distancias, algo similar puede ocurrir con la vivencia fraternal masónica, donde la palabra compartida, la escucha y la intención sincera crean lazos reales.
Tal vez la respuesta no sea un “sí” o un “no” absolutos. La Logia sigue siendo el lugar privilegiado de la iniciación, del ritual y nada puede reemplazar completamente esa experiencia. Pero también creo que el espíritu de la Masonería puede seguir vivo y activo fuera de ella, en el trabajo interior constante, en la coherencia entre pensamiento, palabra y obra, y en la fraternidad cultivada con honestidad.
¿Qué opinión te merecen las masonas y los masones?
e todos los QQHH valoro, ante todo, la fraternidad. Ese lazo invisible pero poderoso que nos une más allá de las diferencias personales, culturales o de las circunstancias adversas. En cualquier situación difícil, antes que nada, somos QQHH, y ese principio se convierte en un sostén profundo y real.
¿Qué mensaje te gustaría transmitir a las jóvenes hermanas que se inician en la masonería?
Aconsejar quizá no sea la palabra adecuada. Más bien les sugeriría reflexión. Atreverse a conocerse sinceramente, con valor. Intentar ser mejores cada día. Practicar la templanza, para comprender que podemos pensar diferente sin perder el respeto. Aprender a pensar antes de responder, buscar ilustración en la lectura, alcanzar una comprensión con criterio propio. Y, sobre todo, disfrutar de la fraternidad: saber que, desde la iniciación, ya no estamos solas. A partir de ese momento, tenemos QQHH.
Sobre la actividad artística
Maria Elena ,como pintora, ¿cómo surgió esta pasión?

La pintura nace en mí a los cinco años, desde un gesto profundamente amoroso: el deseo de regalarle algo a mi madre. A ella le gustaba mucho un cuadro de estilo chinesco que pertenecía a una tía, y con la inocencia y la determinación de una niña intenté recrearlo. Desde entonces, la pintura se convirtió en mi lenguaje y mi refugio. Mi Musa me acompaña desde aquel primer intento, y nunca me ha abandonado.
¿Qué pintores te inspiran más?
Desde los once años admiro profundamente a Joaquín Torres García, pintor y escultor uruguayo, creador del Constructivismo. Su visión estructural del universo y su búsqueda de lo esencial marcaron mi forma de comprender el arte.

También me inspira Jack Vettriano, pintor escocés contemporáneo, cuya obra siempre me conmovió por su narrativa emocional y atmósfera íntima. Lamentablemente, falleció en marzo de 2025.


Has realizado pinturas inspiradas en tu trayectoria masónica? Si es así, ¿podrías comentar una o dos?


Preguntas diversas
¿Cuáles son tus planes para 2026?
Mis planes incluyen dedicarme con mayor intensidad a mi pasión por la pintura. Trabajo principalmente con óleo, y este año me he propuesto incursionar en la técnica del acrílico fluido, con el fin de diversificar y ampliar mis posibilidades expresivas.También deseo realizar un curso sobre nuevas aplicaciones informáticas. Pero, por encima de todo, tengo una gran ilusión: reencontrarme con mi familia y amigos, y realizar un viaje marcado por el afecto y el placer emocional.
¿Tienes algún mensaje que transmitir a las hermanas y hermanos francófonos?
Mi mensaje es que, a pesar de las diferencias de idioma, compartimos un mismo ideal fraternal. Me gustaría afianzar los lazos de unión mediante una comunicación fluida, respetuosa y productiva, que nos acerque más y fortalezca nuestra fraternidad universal.
¿Cómo juzgas a la sociedad española?
Resido en España desde hace casi treinta años y no puedo juzgar a una sociedad que me ha aceptado y acogido como una más. Una sociedad que me ha reconocido con una Menina por la visibilización de la violencia de género, donde tengo amigas y amigos entrañables. Ellos me hicieron sentir en casa y estuvieron a mi lado tanto en los momentos felices como en los difíciles.
No los voy a nombrar, pero recordarlos me emociona.
Gracias, gracias, gracias.
Algunas obras de María Elena Neira Segundo







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