El Renacimiento Masónico
- Matéo Simoita
- hace 1 día
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Actualizado: hace 20 horas

Tras más de 45 años de presencia en logias masónicas, he decidido dedicar este sitio a una reflexión orientada a imaginar un Renacimiento Masónico. Desde hace varios años he dedicado mucho tiempo a estudiar los fundamentos y consecuencias del camino masónico, y hoy estoy convencido de que existe una vía que puede conducirnos hacia un renacimiento a la altura de nuestro ideal.
¿Qué tipo de renacimiento masónico es posible?
A – El futuro de la francmasonería solo puede concebirse como una continuidad de nuestra propia historia.
Es a partir de nuestra historia que debe surgir el renacimiento. Tal como es, es. No la cambiaremos; tener conciencia de los diferentes episodios de estos tres siglos permite no caer en la mitomanía, que lamentablemente es tan frecuente.
Nuestra historia es la de una sucesión de comunidades de hombres y mujeres que, desde el siglo XVII, han hecho evolucionar, al ritmo de los acontecimientos y las personalidades, el “rostro” de la francmasonería.
La francmasonería se ha construido sobre un método:
un pequeño grupo elitista,
un ritual,
una búsqueda de la concordia.
En realidad, este método no constituye un verdadero proyecto; cada logia es libre de darle el contenido que sus dirigentes quieran. En cierto sentido, esto es una prueba de libertad, pero en los hechos, la coherencia no siempre existe y las divisiones son inevitables, sin mencionar los desvíos hacia otros horizontes.
Sobre esta base, se produjo una verdadera aceleración en Inglaterra con la decisión de crear una Gran Logia en 1723. Quienes actuaron en este período crucial fueron allegados a la familia real de Inglaterra (hasta 1707) y luego del Reino de Gran Bretaña.
A modo de recordatorio, estos fueron los monarcas que reinaron entre 1700 y 1800:
Guillermo III: 1689–1702
Ana: 1702–1714
Jorge I: 1714–1727
Jorge II: 1727–1760
Jorge III: 1760–1820
Este período de la historia inglesa es extraordinario:
Inglaterra se alía para convertirse en Gran Bretaña
Se afirman los derechos del Parlamento
Se supera la difícil transición entre los Estuardo y los Hannover
La francmasonería se convierte en una institución
En ese entonces, el mundo estaba dominado por tres grandes potencias: Gran Bretaña, Francia y el Imperio Austrohúngaro. En los círculos de poder de estos tres países, había francmasones en puestos de decisión.
Tres elementos históricos contribuyeron a favorecer la expansión de la francmasonería:
la alianza de la burguesía inglesa con la aristocracia, que luego se replicaría en otros países como alianza entre burguesía y partidos políticos dominantes,
la simultaneidad entre la creación de la Gran Logia y el auge de las ideas liberales,
la integración del ocultismo en la simbología masónica.
Estos tres elementos sociológicos explican aún hoy la ambigüedad del camino masónico, con sus tres caras:
la fascinación por el poder, cualquiera sea su grado,
el aspecto liberal, que puede rozar el libertarismo,
la tentación esotérica.
Actualmente, la existencia de un patrimonio histórico masónico considerable, junto con la participación de sectores acomodados (clase media, burguesía y altos funcionarios), permite que la francmasonería sobreviva y conserve cierta capacidad de atracción.
A veces se tiende a juzgar la vitalidad de un movimiento social por el número de sus miembros. Lo que es válido para un grupo reivindicativo o una asociación deportiva no puede aplicarse al atractivo de la masonería. Históricamente, las logias masónicas han sido estructuras reservadas a una élite. Numerosos escritos hacen referencia a las cualidades intelectuales de sus miembros. Todo parece indicar que la masonería se concibió como un movimiento de influencia.
En estas condiciones, querer juzgar la influencia de una obediencia por el número de sus miembros no da respuesta a la pregunta «¿Para qué servimos?». Si todo se redujera a una cuestión numérica, bastaría con transformar las obediencias en proveedores de servicios para ver cómo afluyen las adhesiones.
¡La ambición de la masonería no es cuantitativa, sino cualitativa! ¡Quiere trabajar por la paz, la armonía y la fraternidad universal!
B – ¿Cuál es su razón de ser?
A lo largo de estos tres siglos, en los países donde funciona, la francmasonería se ha manifestado bajo diferentes formas:
cercanía (o contestación) con el poder político,
estructura de socialización para minorías,
caja de resonancia de ideas liberales,
afinidad con creencias esotéricas,
funcionamiento interno fuertemente autocrático,
referencia constante a un pasado “radiante”.
Esta “polifonía” tiene como consecuencia restar credibilidad a las distintas posturas públicas, que no obstante suelen ser bien intencionadas. A pesar de esta situación, la francmasonería sigue atrayendo candidatos y las logias continúan iniciando.
Para poder restaurar la influencia de nuestro orden, es evidente que la búsqueda de sentido debería ser prioritaria en el camino masónico: reunir a quienes encarnan altos valores morales y filosóficos podría ser ese sentido principal que otorgue a la francmasonería un carácter social verdaderamente original.
Pero está claro que esto solo será posible si se logra un consenso, al menos en una logia deseosa de devolver fuerza y vigor a sus trabajos.
C – Funcionamiento según una gobernanza ejemplar
Toda reflexión pierde legitimidad si la gobernanza de la estructura que la sostiene entra en contradicción con su contenido.
Si la francmasonería desea ser comprendida como un espacio de encuentro entre personas portadoras de altos valores morales y filosóficos, debe implementar una gobernanza ejemplar, basada en once principios:
Dignidad para todos
Reconocimiento mutuo
Benevolencia activa
Reglas justas y compartidas
Participación real
Transparencia moral
Atención al más vulnerable
Responsabilidad compartida
Finalidad no excluyente
Capacidad de atravesar conflictos
Fidelidad en el tiempo
D – Desarrollar la razón de ser en una propuesta de renacimiento masónico
Adoptar un camino masónico sería, ante todo, una voluntad de encuentro.
Un encuentro con otros seres humanos movidos por el mismo deseo de trabajar en el terreno ético y filosófico, para fortalecer la fraternidad universal, con referencia a un bien común vinculado a la salvaguarda del planeta.
Afirmar una orientación principal:Si hoy la decepción nace de la desilusión, la voluntad de implementar una resiliencia basada en el deseo de reunir a personas portadoras de altos valores morales y filosóficos puede transformar la vida de una logia y, de logia en logia, la de toda la obediencia… y del orden masónico en su conjunto.
Aceptar orientaciones secundarias:La prioridad otorgada a esta razón de ser no excluye otras motivaciones que pueden mencionarse.
Progresividad:Reunir a personas con altos valores requiere saber acogerlas, organizar los trabajos que desarrollarán, y valorizar el trabajo colectivo realizado.
Según se trate de una logia, una obediencia o una asociación masónica, las modalidades pueden variar.
A nivel de logia:El ritual en tres grados puede asegurar el proceso selectivo, reservando el acceso al tercer grado a aquellos hermanos y hermanas que hayan demostrado, mediante sus trabajos, su pertenencia al grupo de quienes encarnan altos valores.
En una obediencia:La organización de coloquios ya no se haría en torno a personalidades externas, sino con recursos internos, asociados eventualmente a invitados. Así, la francmasonería podría ser percibida como portadora de soluciones para la paz y la armonía entre los pueblos, desde la benevolencia y la fraternidad universal.
En el marco de una asociación masónica:Su flexibilidad permitiría una expresión más libre y comprometida.
Altos valores morales y filosóficos: ¿qué significa?Sabemos que estos conceptos no pertenecen exclusivamente al ámbito universitario. El bagaje cognitivo es importante, pero la experiencia personal y el compromiso permiten saber con quién se está tratando. La tradición masónica debe privilegiar la ejemplaridad.
Podemos entender que “altos valores morales y filosóficos” remite a:
Pensamiento reflexivo
Benevolencia
Fraternidad
Humildad
Compromiso con los demás
Pacifismo
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Estudio e investigación
Hacer de la francmasonería un componente de la sociedad civil:
Una democracia necesita contrapesos. El orden masónico podría ser uno de ellos, situándose exclusivamente en el plano ético y filosófico.
Sin participación política ni acceso al poder.
Garante de la laicidad, entendida como rechazo del lobby, ya sea religioso, económico u otro.
En este formato, estoy convencido de que la francmasonería puede tener un futuro prometedor:
Eliminando la ambigüedad inicial de las interpretaciones mitómanas
Afirmando un contenido coherente, exigente y con visión de futuro
Implementando una gobernanza ejemplar y fraternal
Devolviendo credibilidad a un trabajo colectivo fruto de un deseo de iniciación
La francmasonería podrá entonces afirmarse como un espacio especializado de encuentro entre personas que portan altos valores morales y filosóficos.
E – ¿Qué esperar de todo esto?
Lo ideal sería, sin duda, que este renacimiento sea impulsado por las principales obediencias masónicas de los países donde la francmasonería existe.
No habría mucho que cambiar.
Bastaría con:
Afirmar la prioridad de reunir a personas con altos valores morales y filosóficos
Establecer una formación de Maestros para:
facilitar una gobernanza fraternal
preparar la dirección de logias y estructuras
anticipar trabajos colaborativos en el plano ético y filosófico
integrar la valorización del tercer grado
Está claro que esta evolución tomará tiempo, pero puede dar un nuevo rostro a nuestra contribución en la reflexión ética y filosófica.
Somos conscientes de que este renacimiento solo será posible si es impulsado por una reflexión colectiva.
S
i este desafío te interesa, no dudes en contactarme: mateo.simoita@gmail.com
Mateo Simoita





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